Columna de opinión: Los Guerreros que ya no están

Les escribo desde la nostalgia, para qué mentirles. Han pasado un poco más de dos años desde que un grupo de ‘pelaos’ nacidos en la cantera verdiblanca, acompañados por uno que otro veterano de mil batallas, consiguieron hacer que la Novena hoy pose rozagante en el obelisco de la Alex Gorayeb. Para nadie era un secreto que los guerreros que nos llevaron a tocar el cielo, en algún momento partirían. Las personas, y más esos seres privilegiados llamados futbolistas, pasan; es el ciclo de la vida. Pero, lo lindo de pasar, es poder dejar una huella y es indudable que los artífices del 2015-I así lo hicieron. 

Fueron 10 años, 10 eternos años sin alcanzar la gloria…  ¿cómo no ponerse nostálgico si esos guerreros ya no están? Desde ese viejo lunático, parado en la raya, sin su dedo meñique, con su jean clásico y su característica correa café hasta un tipo con un apellido semejante al nombre de una aplicación de la Play Store. Todo conspiró, todo fue perfecto. El 2015-I fue mágico. Un presidente, Álvaro Martínez, que decidió escuchar la voz del  hincha y se inclinó por el ídolo, fue el punto de partida.

Había vuelto Don Fernando, un señor que entendía la vida, y que en su presentación, ese puto loco y romántico empedernido, abrió su camisa y dejó ver que la camiseta que pesa una tonelada nunca se la quitó. Fue sublime, un exquisito momento. Desde ese preciso instante, todos supimos lo que pasaría, nos ‘empecosamos’ y acudimos fielmente al templo sagrado en Palmaseca.

Se nos hizo fácil soñar al ver cómo empezaba el 2015 y más aún, al ver cómo nuestros jugadores dejaban el alma por la camiseta. Algunos osados denominaron como “el kinder del Pecoso” a esa camada de jugadores que, a la postre, demostrarían que de niños sólo tenían las ganas de comerse el mundo. Fue muy grato ir los domingos a ver a esos guerreros vestidos de verde y blanco saliendo como perros hambrientos a devorarse al rival de turno en 95 minutos.

Estarán en el recuerdo de la hinchada del Deportivo Cali por siempre, guerreros. Todas las atajadas de Ernesto y de Lucho… esos penales vs Millonarios; los precisos pases y el liderazgo del Tano; lo infranqueable de Germán; el hambre insaciable de Fabra en ataque; las majestuosas combinaciones de Helibelton y de Yerson… el borde interno del 19, por Dios; el sacrificio, la lucha y la entereza de Pérez, Cabezas y de un tipo que sacaba la cédula a sólo días de la final del FPC; la rebeldía de un Roa que pasó de cabecear a un jugador de Petrolera a meterle un frentazo a un balón en el Atanasio para clavarlo en el ángulo; por último, todos los gritos sagrados que nos sacaron del alma Mateo, Murillo, Borré y Preciado.

Fue un muy lindo 2015 y sé que nos volveremos a ver.

Andrés F. Jaramillo

En Twitter: @AFJR27

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